Un menú degustación que recorre la cordillera vasca a través de doce pasos. Producto de temporada, fuego de leña y una mesa para veintidós comensales.
Cada plato nace de una caminata por el monte, de la conversación con un pastor, del primer día de niebla en otoño. Cocinamos los lugares en los que nacimos. La técnica es invisible — el territorio, no.
El monte me enseñó a cocinar antes que cualquier escuela. Yo solo intento traducirlo.
Nacido en un caserío del valle de Goizueta, Mateu se formó en Mugaritz, Asador Etxebarri y Disfrutar. En 2018 abrió Bruma con una idea fija: que el comensal saliera con la sensación de haber caminado por un bosque del norte. Ocho años después, una estrella Michelin, dos soles Repsol y una lista de espera de cuatro meses confirman que el camino era el correcto.
Trabajamos con un puñado de productores que comparten nuestra obsesión por el detalle. La mayoría a menos de 40 kilómetros de la cocina.
Queso Idiazabal de oveja latxa en el valle de Aralar. Maduración mínima de 9 meses, en cueva natural.

Cofradía de Hondarribia. Pesca de día con anzuelo, prioridad absoluta a la frescura sobre el volumen.
Huerto de 2 hectáreas en Lekunberri. Más de 60 variedades autóctonas recuperadas, semilla propia.
Bruma se sirve como una conversación. Sin prisas, sin interrupciones. Una sola sesión por noche para que el ritmo sea siempre el correcto.
Recibirás confirmación en menos de 24h. Las reservas se abren con 4 meses de antelación.
"Hemos cenado en restaurantes con tres estrellas y muy pocos transmiten lo que transmite Bruma. Aquí cada plato tiene una historia detrás. No es cocina, es memoria."
"La sala lo es todo: 22 comensales, una sola sesión, sin teléfonos que distraigan. La trucha de río con crema agria es de los mejores platos que he probado este año."
"Reservamos con cuatro meses de antelación y mereció completamente la pena. La sumiller, Lara, hace un maridaje narrado que vale el precio entero del menú."
A diez minutos andando de la Concha. Pegados al puerto viejo, sobre una antigua bodega de bacalao salado del siglo XIX.